Obesidad, Cuestión de Peso
Nuestro cuerpo es como una cuenta bancaria, al
ingerir alimentos ingresamos calorías a nuestro cuerpo. Si ingresamos más de
lo que gastamos, es decir, tenemos un aporte energético mayor al consumo,
entonces nuestra cuenta “engordará”. Por el contrario, si el gasto energético
es mayor al consumo energético , nos encontraremos en poco tiempo, si las
reservas son escasas, en números rojo.
Del mismo modo que el ordenador de nuestra oficina
bancaria analiza las fluctuaciones del saldo por los distintos movimientos,
nuestro organismo analiza y memoriza los ingresos y gastos de calorías. Así,
cuando se produce un periodo de pobres ingresos, por ejemplo, al llevar una
de las muchas dietas milagrosas con el objetivo de adelgazar que se realizan
en verano, nuestro organismo activa una alarma por déficit energético.
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Si transcurrido un tiempo se vuelven a los
niveles habituales de ingresos, al abandonar la inútil dieta, la entidad
bancaria, previendo futuros periodos de crisis energéticos, adapta un plan de
ahorro y máxima rentabilidad para sus calorías, consiguiendo con ello
rápidamente un incremento en sus niveles de grasas, superando en muchas
ocasiones los niveles anteriores que se tenían. Según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), el sobrepeso especifica un exceso de masa de todo el
tejido corporal: masa grasa y masa libre de grasa (i.e. tejido muscular,
hueso y agua) y la obesidad es un estado físico de excesiva grasa corporal.
Índice de Masa Corporal (IMC)
El índice de masa corporal (IMC) relaciona el peso con la altura como se
expresa en la siguiente fórmula. Este índice tiene la ventaja de utilizar dos
variables de fácil medida y gran precisión.
Cada
Vez, Más Gordos
En la sociedad del siglo XXI, la obesidad se ha convertido en uno los mayores
problemas de salud pública. En la última década, según informes
epidemiológicos, la obesidad ha aumentado un 50%, afectando a 350 millones de
personas en 2004, frente a los 200 millones de 1995. A esta cifra hay que
añadirle los 1750 millones de personas con sobrepeso, según datos recogidos del
International Obesity Task Force (IOTF). Aunque parezca una antítesis, el mayor
aumento de casos de obesidad y sobrepeso se da en países asociados con la
hambruna como África e India, donde han proliferado la clínicas de
adelgazamiento. En la India, hogar de más de la mitad de la población mundial
bajo niveles de desnutrición, más de la mitad de las mujeres de 20 a 69 años de
edad presenta sobrepeso.
Conforme aumenta el poder adquisitivo de las
sociedades también lo hace el consumo de grasas en la alimentación, debido a la
comida “basura”. España es el segundo país europeo en tasa de obesidad: uno de
cada dos adultos presenta exceso de peso y el 16 por ciento de los niños entre
seis y doce años son obesos, lo que constituye un importante problema de salud
pública. El problema es todavía mayor si se tiene en cuenta que estos niños
serán adultos que vivirán menos años y con peor salud.
En
Latino América, Panamá cuenta con un 37'5 de obsesos entre su población seguido
de cerca por Perú con un 32%, siendo entre los niños con edades comprendidas
entre los 4 y 10 años del 25%. En Estado Unidos, en torno al 60 por ciento de
los adultos tienen sobrepeso o son obesos, como lo son cerca del 13% de los
niños.
Causas y Consecuencias de la Obesidad
Las principales causas de estas cifras tan elevadas en nuestro país son el
cambio de hábitos alimenticios (dietas poco saludables) y el abandono de la
actividad física. "Se consume una media de un 19 por ciento más de las
calorías necesarias y no se realiza actividad física suficiente para consumir
este exceso", aseguró Elena Salgado.
El Dr. Peter Kronsbein alertó del "preocupante aumento de la incidencia de
la diabetes en niños y jóvenes, provocado por las elevadas cifras de obesidad.
El estudio ha detectado modificaciones en la insulina en niños obesos, uno de
los factores de riesgo para el desarrollo del síndrome metabólico. El doctor
Alberto Cormillot afirma que el 70% o el 75% de los diabéticos son obesos.
Las
personas que son obesas a los 40 años de edad pueden perder hasta 7 años de su
vida, según las últimas investigaciones.La OMS ha iniciado una campaña contra
la obesidad infantil al situar la obesidad infantil como una de las principales
amenazas para la salud pública. Dentro de esta campaña, se van a elaborar guías
alimentarias; se diseñarán intervenciones en los colegios para potenciar las
actividades físicas; se evaluará la oferta de comidas y bebidas disponible en
los colegios; se efectuará recomendaciones a la industria destinadas a
modificar la composición de los alimentos para reducir su contenido en grasas,
azúcar y sal, especialmente en el caso del pan que se consume en nuestro país
que presenta unos niveles de sal por encima de la media europea; y se
analizarán también las áreas de investigación y tratamiento de la obesidad y
los trastornos de la conducta alimenticia.
Es una amarga ironía que conforme los países en
desarrollo siguen esforzándose por reducir el hambre, algunos a la vez afrontan
el problema contrario: la obesidad. La obesidad acarrea una mayor frecuencia de
enfermedades crónicas, como la diabetes, enfermedades del corazón y cáncer. Y
si bien algunas personas pobres están sobradas de peso, eso no significa que
estén mejor alimentadas. La obesidad a menudo encubre deficiencias del consumo
de vitaminas y minerales.
"Consideramos la obesidad un problema
importante que necesita tratarse, a la vez que el problema de la
subalimentación", explica Prakash Shetty, Jefe del Servicio de
Planificación, Estimación y Evaluación de la Nutrición, de la FAO.
Apenas
hace unos años era raro encontrar esta afirmación. Los expertos dudaban de
llamar la atención a la obesidad, mientras había tantas vidas debilitadas por
el hambre, y de un total de 815 millones de personas que padecen hambre en
el mundo, 780 millones están en los países en desarrollo. Pero los
alarmantes datos presentados el año pasado por el Worldwatch Institute pusieron
en tela de juicio la forma tradicional de pensar: por primera vez, el número de
personas sobrealimentadas en el mundo compite con la cifra de las sub alimentadas.
Y lo triste es que los países en desarrollo se hayan unido a las filas de los
países que afrontan el problema de la obesidad.
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jueves, 17 de enero de 2013
OBESIDAD2
LA OBESIDAD1
Actualmente, el 49 por ciento
de las mujeres y el 39 por ciento de los hombres en el país sufren de
sobrepeso, lo preocupante es que es la causa directa del 58% de la diabetes,
del 21% de enfermedades del corazón y del 8% de diferentes tipos de cáncer.
La obesidad, considerada como enfermedad y en
algunos casos como epidemia, se constituye en la segunda causa de muerte de
muchas personas en el ámbito mundial.
En Colombia el 45 por ciento de los
colombianos sufren de obesidad y sobrepeso, situación que ha puesto en
alerta a las autoridades sanitarias quienes ven la necesidad de tomar medidas
preventivas para evitar que esos casos desarrollen mayores problemas con el
tiempo.
Riesgo de contraer cáncer, problemas cardiovasculares, circulatorios, del
colon, colesterol alto, hipertensión, diabetes, artritis y numerosos problemas
asociados con la salud mental (baja autoestima, depresión, etc.), son los
efectos negativos de la obesidad. Pero la lista no para de crecer.
La Organización Mundial de la Salud recomienda
lograr un equilibrio energético y un peso normal; reducir la ingesta de
calorías procedentes de las grasas; aumentar el consumo de frutas y verduras;
reducir la ingesta de azúcares y aumentar la actividad física.
En Colombia, apenas nos estamos
despertando a las posibles consecuencias de la obesidad. ¿Está el país preparado para
enfrentar su problema de obesidad? ¿Cuáles son los costos de no prevenirla a
tiempo?
De acuerdo con la
Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), realizada el año pasado por
el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. Se nos hizo tarde para
reconocer que este es uno de los problemas más graves de salud pública en
Colombia y emprender campañas masivas de prevención entre la población para
combatirlo.
El sobrepeso y la obesidad predisponen
a enfermedades graves como diabetes, hipertensión arterial, enfermedad
cardiovascular, dislipidemia o aumento del colesterol, apoplejía, osteoartritis
y degeneraciones articulares, apnea del sueño y varios tipos de cáncer (útero,
seno, próstata, colon, etc.), entre otras. "En Estados Unidos es la
segunda causa de muerte prevenible, después del tabaquismo", de acuerdo
con José Félix Patiño, jefe honorario del departamento de cirugía de la
Fundación Santa Fe.
En Colombia, apenas nos estamos despertando a las posibles
consecuencias de la obesidad. ¿Está el país preparado para enfrentar su
problema de obesidad? ¿Cuáles son los costos de no prevenirla a tiempo?
En Estados Unidos, los porcentajes de población obesa se han
duplicado en 2 décadas y el sobrepeso afecta al 61% de sus ciudadanos. Las
autoridades decidieron hace varios años tomar cartas en el asunto y afrontar la
obesidad como una enfermedad y no como un simple problema estético.
Los costos de la obesidad son gigantescos. Incluyen desde las erogaciones
directas (costos de diagnóstico y tratamiento); hasta los costos indirectos
derivados de la expansión de la enfermedad (pérdida de productividad, días de
ausencias laborales, etc.); y los costos sociales de la muerte temprana, es
decir, los beneficios que la sociedad pierde por la eliminación de personas que
tendrían capacidad productiva.
Un estudio de la Asociación Estadounidense de
Gastroenterología (AGA) calculó que estos costos superan en Estados Unidos los
US$100.000 millones por año. El mismo estudio afirma que en ese país mueren por
obesidad 300.000 personas cada año.
Informes de la Organización Mundial de la Salud muestran que
entre 2% y 7% de los costos nacionales de asistencia sanitaria pueden imputarse
al tratamiento y control del sobrepeso y la obesidad en el mundo.
En Estados
Unidos, los costos de atención hospitalaria y ambulatoria están aumentando en
US$395 por año por persona obesa (los del tabaco aumentan en US$230 y los del
envejecimiento en US$225).
En términos relativos, la obesidad aumenta los
costos de atención de salud en 36% y los de medicación en 77%, frente a los de
una persona de peso normal. Se ha estimado en ese país que el costo de tratar
médicamente la obesidad sería equivalente al gasto total que se dedica a tratar
las afecciones crónicas graves. En Colombia las mediciones de Profamilia
muestran que, en 2005, las mujeres afectadas por sobrepeso y obesidad eran el
40,4% de la población femenina en edad fértil.
Sin embargo, los resultados de la ENSIN muestran que la incidencia del problema
puede ser superior. De acuerdo con esta última encuesta, el porcentaje de
mujeres entre 19 y 64 años de edad afectadas por sobrepeso y obesidad en
Colombia es de 49,6%. Entretanto, el porcentaje de hombres afectados es de
39,9% (el total de la población es 46,1%).
El exceso de kilos no es exclusivo
de personas con mayor poder adquisitivo, pues, de acuerdo con la ENSIN, afecta
casi por igual a todos los estratos socioeconómicos. Definitivamente, los malos hábitos están poniendo en
riesgo la salud de los colombianos. Cifras de la FAO (la organización de
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) muestran cómo el consumo
de grasa diario por persona en Colombia mantiene una fuerte tendencia de
crecimiento de largo plazo.
La elevada prevalencia de obesidad en
Colombia Estudios de la Organización Mundial de la Salud
muestran que la obesidad puede ser señalada como causa del 58% de la diabetes
mellitus (insulino dependiente e incurable) en el mundo; el 21% de las
enfermedades cardíacas relacionadas con la obstrucción de las arterias; y en
diferentes tipos de cáncer puede explicar entre el 8% y el 42% de los casos.
Colombia se está ubicando entre los países de América Latina con mayores
índices de obesidad y también de muertes causadas por afecciones cardíacas.
En Colombia comienzan a aparecer
voces que critican al gobierno por su falta de acción frente al problema.
"Quien ya tiene sobrepeso es un enfermo". Pero aquí la información para la
gente es escasa y no hay políticas públicas claras para hacer llegar ese mensaje
a quienes realmente lo necesitan", afirma Hernán Yupanqui, presidente de
la Fundación Colombiana de Obesidad (Funcobes), organización creada en abril
del año pasado para orientar a los pacientes actuales y potenciales sobre el
tema.
La desinformación es grande y la gente toma acciones que pueden ser peligrosas
para tratar de manejar su exceso de peso. "Las mujeres toman hasta veneno
para bajar de peso", alerta Yupanqui. Sin duda, las personas con sobrepeso
u obesas son una población vulnerable y susceptible a propuestas de soluciones
'milagrosas' que aparecen en el mercado. Por este motivo, se requiere una
participación efectiva de las autoridades de salud. "Estamos como estamos
por tomar este asunto a la ligera y considerar la obesidad como un problema estético,
y no como una verdadera enfermedad", asegura otro miembro de Funcobes.
El Plan
Nacional de Alimentación y Nutrición 1996-2005, que formuló 8 líneas de acción
para garantizar una alimentación y nutrición adecuadas a los colombianos,
menciona la búsqueda de la "promoción de la salud, alimentación y estilo
de vida saludables". Más adelante, en 2001, el gobierno definió las
acciones de salud pública prioritarias para el país, y entre ellas incluyó la
"promoción de estilos de vida saludable para la prevención y control de
las enfermedades crónicas, y el fortalecimiento del mencionado Plan Nacional de
Alimentación y Nutrición, así como la implementación de la Política Nacional de
Seguridad Alimentaria y Nutricional. "Estamos conscientes del problema y
trabajamos en su prevención desde finales de la década pasada", afirma
Adriana Rozo, especialista en seguridad alimentaria del grupo de promoción y
prevención de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de la
Protección Social. "Sin ser alarmistas, la obesidad en Colombia es hoy un
problema de salud pública", agrega Ernesto Moreno, especialista en
enfermedad crónica transmisible y no transmisible de la misma área del Ministerio.
Sin embargo, hace falta más acción. Los críticos señalan que no se le ha dado
importancia al tema.
Faltan campañas de educación en los colegios para
garantizar la alimentación sana y para que los estudiantes adquieran un
conocimiento mínimo de las propiedades nutricionales de los alimentos.
No toda la responsabilidad, sin embargo, recae en el gobierno nacional, sino
que buena parte de la tarea debería estar a cargo de los gobiernos locales.
"Entre las acciones de salud pública prioritarias definidas por la Nación
hay al menos 2 iniciativas que atacan el problema del sobrepeso y la obesidad
en Colombia, y que obligan a las entidades territoriales del orden
departamental, distrital y municipal a formular y ejecutar en esa dirección los
Planes Estratégicos y Operativos del Plan de Atención Básica (PAB)
2004-2007", aclara Adriana Rozo, del Ministerio de la Protección Social.
La obesidad contribuye al calentamiento global
Un estudio
publicado en 'The Lancet' afirma que las necesidades de las personas obesas de
alimentos y transporte provocan la emisión de más CO2 que las de las delgadas.
El calentamiento
global del planeta también está relacionado con la obesidad de sus habitantes
ya que, como apunta un equipo de expertos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical
de Londres, las personas obesas o con sobrepeso necesitan más combustible para su
transporte y para el de los alimentos que consumen. El problema, indican,
empeorará a medida que la población "engorde".
Estas son algunas de
las conclusiones de un estudio, realizado por los investigadores Phil Edwards e
Ian Roberts, y que recoge el último número de la revista The Lancet. "Todos nos estamos volviendo más
gordos y es una responsabilidad global", ha manifestado Edwards. "La
obesidad es una parte clave del panorama general" que se suma a la escasez
de alimentos y al mayor precio de la energía.
Población obesa en aumento
Al menos 400 millones
de adultos en todo el mundo son obesos, una cifra que va en aumento. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en 2015, un total de 2.300
millones de adultos tendrán sobrepeso y más de 700 millones serán obesos.
En su investigación,
los científicos han vinculado un 40% de la población global con la obesidad,
con un índice de masa corporal (IMC) cercano a 30. Muchas naciones se están
acercando rápidamente a este nivel o incluso lo han superado, ha afirmado
Edwards.
El IMC es un cálculo
que relaciona la altura con el peso y su rango normal oscila entre 18 y 25. Más
de 25 puntos se consideran una indicación de sobrepeso y más de 30, obesidad.
Promover un saludable IMC
Los investigadores
han descubierto que las personas obesas requieren 1.680 calorías diarias para
mantenerse y otras 1.280 para realizar sus actividades diarias, lo que supone
un 18% más que aquéllos que tienen un IMC normal.
Dado que las personas
más delgadas comen menos y son más propensas a caminar que a usar coches, la
población más delgada disminuiría la demanda de combustible para transporte y
agricultura, como ha señalado Edwards. Además, el 20% de los gases de efecto
invernadero provienen de la agricultura, por lo que si las necesidades de
alimentos son menores, la emisión de gases, también.
El próximo paso es
cuantificar cuánto está contribuyendo la población de más peso al cambio
climático, los mayores precios de los combustibles y la escasez de alimentos,
ha indicado el autor. "La promoción de una distribución normal del IMC
reduciría la demanda y el precio global de los alimentos", concluye el
estudio de Edwards y Roberts.
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